Lenguaje no sexista pero sí farragoso

Sí, esta seño se considera feminista. Feminista porque deseo la igualdad de todas las personas, me da igual que sea por sexos o por condición socioeconómica. Por tanto, y sabiendo perfectamente que tanto en el cole como en casa los adultos somos una gran referencia para los más peques, sé que debo cuidar al máximo los detalles en cuanto a sexismo y estereotipos de género se refiere.

¿Quiere esto decir que debo utilizar lenguaje no sexista, repartir “arrobas” a diestro y siniestro y decir todo el rato “niños y niñas”, “maestros y maestras”…? Por mi parte el NO es rotundo. Y me explico.

En primer lugar me parece muchísimo más importante centrarme en los hechos verdaderamente trascendentes, como intentar no hacer ninguna distinción por sexos en cuanto a colores, preferencias, tipos de juegos, disfraces, demostración de sentimientos, condiciones físicas… o cualquier detalle que pueda significar un trato desigual, por mínimo que sea. Y seguro que se me escapará alguno, porque yo misma fui educada en una sociedad machista y a veces cometeré errores que me pasen desapercibidos. El papel de doctor para el niño y el de enfermera para la niña, la cocina para las chicas y el garaje para los chicos, un simple “los chicos no lloran”, o un “no te preocupes que la mamá te lo coserá”, entre otros muchísimos ejemplos, son a veces tan difíciles de evitar… pero son cosas de las que debemos ser muy conscientes, porque si no se hacen en la escuela a veces es difícil que se practiquen en ningún otro sitio. Cuando un niño de 3 años te dice que su papá dice que si hace tal cosa es “un maricón”, se te queda la cara a cuadros, pero esa es muchas veces la realidad que tienen al salir del cole. A veces son cosas que nos parecen tan normales, que es difícil reparar en las barbaridades que permitimos. Es por ello que procuro reflexionar sobre el tema a menudo en busca de mis propios fallos para tratar de no volver a repetirlos. Pero creo que lo que mejor funciona es hacer partícipes a los niños, hablando del tema abierta y explícitamente. Una vez lo entienden (que no digo que sea fácil, pero también recuerdo que no son tontos), no dejarán pasar ni una. Ahí está la clave en la formación de futuros adultos críticos con el tema, ya sean mujeres u hombres.

Por tanto el lenguaje me parece algo secundario, y además farragoso. Hablar todo el rato en ambos géneros es infumable, y lo sé porque lo he intentado. No me considero menos feminista (“de las buenas”, si es que hace falta matizar) por usar el masculino con mis alumnas cuando me refiero a todo el grupo, por ejemplo. El lenguaje refleja su propio origen en una sociedad machista (más todavía que la actual) entre otras cosas al utilizar el masculino como género aplicado a ambos sexos en plural. pero el hecho de que yo lo utilice (correctamente) no me convierte a mí en sexista. De hecho creo que esta es de esas reivindicaciones que no hacen ningún bien al colectivo al que representan, puesto que hace que el resto también parezcan exageradas, y es una auténtica pena.

Por mi parte, más hechos y menos cosas con poca utilidad. Más de un profesor de la universidad me suspendería directamente al leer estas palabras, pero qué le voy a hacer, yo soy así de rara y no me lo puedo callar =P

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