Oda a la asamblea

Estas dos últimas semanas he estado muy cansada para ponerme a pensar y escribir de una manera coherente, así que es casi mejor que no haya publicado nada, ¡os lo aseguro!

Hoy me apetece hablar de una parte de la actividad escolar en la etapa de Infantil que creo que se hace prácticamente en todos sitios, pero que también diría sin miedo a equivocarme que, en general (siempre habrá casos en los que no sea así), no se le da la importancia que tiene: la asamblea.

La asamblea es una actividad muy versátil con la que se pueden trabajar muchísimos contenidos. En casi todos los casos se trabaja el tiempo atmosférico, el calendario, ciertas canciones y rimas relacionadas con ambos, se pasa lista y se cuenta cuántos niños hay en clase y cuántos se han quedado en casa… y en muchas ocasiones “no da tiempo” a más y pasan a realizar otro tipo de actividad. Me parece un claro reflejo de las prioridades que se tienen.

Personalmente, la asamblea me parece el momento más importante del día. Si pudiera (porque de momento no soy tutora de ningún grupo) le dedicaría un tiempo bastante prolongado cada día (los días en los que diera de sí, sin forzarlo, claro).

La asamblea no puede ser un momento reservado únicamente para el refuerzo del pensamiento lógico-matemático y si acaso de la lectoescritura en el caso de que sean los propios niños los que pasen lista mirando los nombres de sus compañeros.

La asamblea es el espacio perfecto para que todos los niños tengan la oportunidad de contar al resto de la clase lo que les preocupa, lo que les interesa, lo que les ha ocurrido. A veces dicen cosas que nos parecen tonterías, que no tienen ningún sentido, pero para ellos son cosas importantes; o a veces simplemente quieren ser escuchados, y ¿no crees que realmente lo merecen? La mayoría del tiempo les pedimos que hagan el esfuerzo de prestar atención, por lo que es justo y necesario que ellos también tengan su momento, un momento que, a ser posible, no esté supeditado a la posibilidad de que “quede tiempo” o no. Un “¿Alguien tiene algo que contarnos?” de vez en cuando no hace daño a nadie, y puede hacer mucho bien.

Actitud de escucha: definición gráfica

Además, es un ejercicio de expresión oral en toda regla, en el que ellos mismos van a tener que regular su manera de hablar para que todos los demás podamos entenderles. No tiene demasiado sentido que les pidamos que se expresen por escrito a toda prisa cuando todavía no han tenido la oportunidad de practicar lo suficiente el lenguaje oral.

También es genial para conocernos todos un poquito mejor. De su discurso podemos sacar muchísima información sobre lo que hacen fuera del cole, cómo son sus familias, qué problemas tienen… pero también podemos encontrar un poquito de feed-back, porque nos van a contar lo que más y lo que menos les ha gustado de lo que se ha hecho en clase, vamos a notar lo que más les motiva y lo vamos a poder utilizar para nuestra práctica inmediata con ellos. No le tengamos tanto miedo a este tipo de evaluación…

“¿Quieres contarnos cosas sobre ellos y así aprendemos todos?”

De sus preocupaciones podemos intuir inquietudes, o tal vez nos las expresen ellos mismos en forma de curiosidad por ciertos temas, preguntas que necesitan ser respondidas y que por tanto serían un tema perfecto sobre el que investigar en un posible proyecto, uno de esos que realmente conectan con los intereses de los niños y que les hacen estar motivados y aprender de manera significativa.

Y es la mejor forma de integrar la educación emocional, tan bien estudiada y tan poco aplicada, en el aula. Se puede hablar sobre las emociones, sobre cómo nos sentimos en el momento o el día anterior cuando ocurrió tal cosa. Se puede trabajar la resolución de conflictos o la prevención de los mismos.

Ninguno tiene ganas de ir a clase por la mañana, pero, sospechosamente, ¡siempre están contentos! xD

Tantas cosas…

Y sí, todo esto lleva su tiempo. Pero es un tiempo muy bien invertido, incluso aunque no quede constancia de los aprendizajes en un folio, un libro o un cartel. Increíble, ¿verdad? Así que no tratemos de ahorrarnos ese tiempo. Hay otras actividades del día a día que no nos saltaríamos por nada del mundo y que, sin embargo, son mucho menos importantes, e incluso diría que menos productivas, si nos preocupa esto último…

Así que, ya sabes, deja hablar a tus alumnos, escúchales, alarga un poco tu asamblea diaria y, sobre todo, DISFRÚTALA, porque ellos lo van a hacer.

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3 pensamientos en “Oda a la asamblea

  1. Sí, yo creo que sí se le da importancia; lo que ocurre es que a los adultos nos pierde controlar el “cotarro”, y quizás se intervenga demasiado dirigiendo esas sesiones hacia ciertos aspectos que podían dejar paso a lo que tú comentas. Y sinceramente, que depende de las personas: hay quien enseña lo que aprendió, y maestros que se atreven a innovar con la base de lo bueno que aprendieron. A mí me parece fundamental un avance y revolución en el sentido que propones… Y a los niños seguro que les apetece saber más qué han hecho sus amigos del cole la tarde anterior que pasar lista o hablar del día como quien habla en un ascensor :p
    Creo que además es una excelente oportunidad para estimular el lenguaje oral, valores de grupo, detectar particularidades de cada niño, empatizar entre ellos… De todas formas te hablo de que mi hija va al aula de 2 años, y se me escapa lo que es el concepto de “grupo de niños” para un maestro… Recuerdo que con mi hijo mayor la asamblea se mantuvo a lo largo de los 3 años de infantil, así que quizás es que va evolucionando como el sistema (leeeen taaaa meeen teeee) y es en años venideros donde observaré esa revolución comentas. Como diría mi hijo mayor: “no es justo, a las cosas que más nos gustan es a las que se les puede “robar” tiempo (recreo y educación física)… Eso no es tener contentos a los empleados” :p

  2. ¿Te he dicho alguna vez que soy muy fan de tu hijo? Me conquistó con la entrada sobre el anuncio navideño de Ikea, y esa frase no hace más que confirmar su infinita sabiduría.
    Sí, la asamblea es muy habitual en las clases de infantil, y se le suele dar bastante importancia por las rutinas, por lo que supone para el niño en cuanto a entender el paso del tiempo… y verdaderamente son cosas importantes. Lo que yo he detectado es que en cuanto se acaban las rutinas, las seños miran el reloj y dicen “¡uy, qué tarde se nos ha hecho!” y corren a hacer actividades más individuales, y me parece una pena porque muchas veces los niños se quedan con muchas ganas de intervenir y sería algo verdaderamente enriquecedor si pudieran hacerlo, aunque sea de vez en cuando!!! Sé que no todo el mundo lo hace así, probablemente haya bastantes sitios, sobre todo en clases de 2-3 años, que practican una idea de asamblea muy parecida a la que yo reivindico. Pero hablo desde la experiencia colectiva de comentar las prácticas de 3 cursos de magisterio en clase entre compañeros (imagínate cuantas experiencias en distintos coles reunidas). Es una de las quejas que casi siempre oyes, y yo lo he visto incluso en algún cole con bueníiiiiisima fama por su forma de trabajo (y sin embargo llegan incluso a hacer asamblea sólo cuando calculan que va a sobrar tiempo!)… así que parece que, en bastantes ocasiones, no está del todo claro! Cierto es que todo cambia, normalmente a mejor, lentísimamente, pero hay que poner el acento crítico para que eso ocurra, que si no nos critican es muy cómodo seguir haciendo lo de siempre ;)

  3. Pingback: 20 cualidades del super maestro de Educación Infantil | Entre Actividades Infantiles

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