Lo mejor de mis Navidades

Si cuando era pequeña me hubieran preguntado qué era lo que más me gsutaba de la Navidad, prometo que no habría respondido que los regalos de Papá Noel o los Reyes Magos.

Mi familia paterna vivió mucho tiempo en la provincia de Lérida (de hecho allí nacieron tanto mi padre como sus hermanos) y cuando vinieron a Valencia se trageron con ellos la costumbre de celebrar la Navidad a través del Tió de Nadal, o Tronc de Nadal como lo hemos llamado siempre en mi familia. Y esa tradición se convirtió con diferencia en lo que más me gustaba de la Navidad cuando era pequeña.

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Estoy segurísima de que la tradición catalana es diferente en las diferentes regiones de Cataluña, y por supuesto la nuestra estará bastante alejada de lo que se considera verdadera tradición allí en el norte, básicamente porque mi familia no tiene sus raíces allí. Así que si me lee algún catalán espero que sepa perdonar los errores que seguro habremos cometido durante tantos años, pero aun así me gustaría contarte cómo lo hacíamos nosotros.

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Lo primero es que no teníamos un tronco a mano, así que en su lugar utilizábamos una silla. Esa silla se convertía en un ser animado en nuestra mente y le dábamos de comer, normalmente varios días antes de Navidad. ¿Cómo? Pues la poníamos en posición horizontal, la cubríamos con una manta y le colocábamos debajo algo de comida y bebida, que desaparecía misteriosamente unas horas más tarde. Aquí ya empezaba a palparse la magia, la emoción y la alegría en el ambiente. El último día que le poníamos de comer era el de Nochebuena. Y después de comer tanto, ¿qué creéis que tendrá que hacer? ¡Pues cagar, claro! xD

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Mi “Tronc” no tenía nada que ver con éstos tan bonitos que te enseño, pero es que una silla tapada con una manta queda mucho más feo xD Y siempre me han gustado estos Tiós de Nadal tan chulos.

Pero el tronco no cagaba caquitas sino más bien ¡regalitos! Y para que algo tan mágico fuera posible, realizábamos una especie de “ritual”. Después de comprobar que ya se había comido su última cena, mi hermana y yo nos escondíamos con mi abuelo en alguna habitación, y cuando mi padre gritaba que el tronco ya estaba listo, salíamos a la carrera hacia el tronco, cogíamos un palo de escoba y cantábamos una canción entre todos al tiempo que le arreábamos multitud de golpes a la pobre silla con el palo, y al acabar la canción con un golpe más fuerte que todos los anteriores, destapábamos la silla y descubríamos lo que ésta escondía en su interior, es decir, lo que había cagado el tronco.

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Recuerdo a mi hermana tirarse en plancha (y no es una exageración) para descubrir la silla, la emoción porque ya podíamos salir corriendo hacia el comedor para empezar, a mi abuelo haciendo cagar también el tronco como un niño más y con la misma ilusión, a todos los demás miembros de la familia queriendo probar aunque sólo fuera una ronda, a todos cantando juntos una canción que para mí no tenía otro sentido que el de la unidad familiar. En serio, como mi familia es castellanoparlante, la canción me llegó algo deformada y yo, que seguramente sabía más valenciano que todos ellos juntos gracias al programa lingüístico del cole, le veía tantos errores que imaginaba que cuando vivían en Cataluña no la cantaban así. De hecho pensaba transcribirla pero no lo haré por pura vergüencita xD Y el palo de la escoba acababa altamente deformado, creo que nos emocionábamos demasiado. Todos esos recuerdos saben a Navidad y sobre todo a felicidad. También recuerdo a mi primo (por parte de madre, es decir, de la otra parte de la familia) descubriendo esta tradición bastante tarde y alucinando aun así con aquella maravilla, y que me sentía muy especial proque ninguno de mis amigos y compañeros de clase conocía al Tronc de Nadal y mucho menos lo hacía en sus casas.

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No me preguntes por qué, pero conforme me iba haciendo mayor, empecé a pensar que, evidentemente, el Tronc de Nadal tenía alguna relación que nunca me habían contado con los Reyes Magos xD Poco a poco vas relacionando el hecho de que tengas que ir a esconderte con algo un tanto… oscuro. Y me costó mucho aceptar del todo que fueran los padres quienes pusieran los regalitos debajo de la manta mientras nosotras estábamos con mi abuelo en otra habitación. De hecho recuerdo haberme hecho la tonta durante un tiempo para que no dejáramos de hacer cagar al tronco como sospechaba que pasaría cuando mis padres supieran que yo sabía el truco.

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Y no creas que los regalitos que cagaba el tronco eran cosas muy sofisticadas. No podía ser muy grande porque no cabía, y tampoco muy caro porque el presupuesto de Navidad se lo llevaba el regalo de Papá Noel o los Reyer Magos. Así que en realidad eran chorraditas de los chinos (en aquel momento  más conocidos como “los 20 duros“), que al final se convertían incluso en cosas que ya estaban previamente encima de la mesa por el simple deseo de seguir alargando la velada. Se trataba de juguetitos tontos o material escolar; aunque, como digo, al final acababa saliendo también la botella de champán o la caja de polvorones que había previamente en la mesa y que, por arte de magia, había desaparecido xD Pero lo que cagaba el tronco era lo de menos, lo importante era irnos a escondernos con mi abuelo, cantar todos juntos, y la alegría de todos al ver qué cosas se escondían bajo la manta. Diversión en familia en estado puro.

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Así que lo que más me gustaba de la Navidad era algo con un presupuesto muy limitado y que invitaba a que entendiéramos la Navidad como algo que va mucho más allá de los simples regalos. Para mí es un gran ejemplo de que la Navidad no tiene por qué significar un gasto extremo, de que el consumismo no hace tan feliz a las personas como sí lo hace el hecho de disfrutar a tope de las pequeñas cosas. No pensemos nunca que cuanto más caro sea un regalo más feliz va a hacer al niño, porque como véis no es así.

¿Y para ti? ¿Qué era lo mejor de la Navidad?

Espero que esta noche lo paséis muy bien en familia, pues para los niños es lo mejor de la Navidad, aunque aparentemente le den más importancia a lo material. Y ojalá algún día vuelva el Tronc a nuestras Nochebuenas :)

¡Feliz Navidad!

Seño Punk.

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2 pensamientos en “Lo mejor de mis Navidades

  1. Nosotros tambien haciamos cagar al Tió de Nadal. Primero con mis abuelos y mis primos y cuando murió mi abuelo en casa con mi hermana. A nosotras nos hacian ir a rezar o cantar delante del pessebre, para que “obrara”la magia 😊
    A mi lo que más me gustaba era darle de comer al tió. A nosotras nos cagaba dulces y turrones. Recuerdo que mi hermana, que es mas peque que yo, también se “olvidó” de decirnos que ya sabia quien hacia la magia.
    Este año lo volveremos a celebrar con mi sobrina de tres meses, es muy pequeña, pero es que no podiamos aguantar más volver a sentir esos nervios al descubrir que el Tió nos dejaba regalos!

  2. A mí me han contado que empezamos a hacerlo en mi casa cuando yo tenía pocos meses, ¡debió de ser muy emocionante para ellos! Y seguro que así será también para vosotros, revivir cosas tan bonitas… ¡qué envidia! ;)

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