La importancia de cerrar etapas

Ésta es una entrada un poco personal, aunque con un mensaje pedagógico bastante claro.

Los Reyes me trajeron un poquito más de trabajo. El nuevo trabajo es muy parecido al que ya hacía en una academia (profe de inglés extraescolar), pero esta vez sustituyendo a una profesora que se ha ido a vivir fuera de España. El problema es que esa profe avisó de que se iba el día 24 de diciembre. Y a la empresa, porque a los niños no les dijo nada.

¿Y esto que más me da a mí? Pues me da mucho, porque los niños tienen de 3 a 5 años, y siguen esperándole. A mí no me gusta mentir a mis alumnos, así que les he dicho muy claro, aunque con mucha delicadeza, que la profe anterior ya no va a venir porque se ha ido a trabajar a otro país, así que yo seré su profe a partir de ahora.

Ojalá fuera tan fácil explicárselo a los niños, ¿verdad?

Pues no lo asimilan. Me siguen preguntando que por qué no viene la profe anterior. “¿Y por qué no se va a trabajar a Suiza, y luego viene, y luego se va a trabajar a Suiza?” me han preguntado más de una vez, como si venir con ellos no fuera un trabajo, y como si Suiza estuviera a la vuelta de la esquina…

Y no es que a mí me moleste que prefieran a la profe anterior, para nada. De hecho me parece muy bonito que se sintieran unidos a ella, y muy comprensible que, si se fue sin despedirse, sin comentar siquiera que se iba a ir, todavía esperen que vuelva, por mucho que una desconocida como yo les diga que lo siente mucho pero eso no va a suceder.

Pero claro, me está costando bastante hacerme con ellos, porque no me dejan, porque no me ven como su profe sino más bien como una sustituta temporal. Hay un niño que desde el primer momento, aunque se esté riendo a carcajadas, es darse cuenta de que le miro y poner cara de enfadado para hacerme ver que no le gusto y no quiere saber nada de mí. Por supuesto, se niega a hablarme y a participar en cualquier actividad, ni siquiera quiere sentarse con nosotros en la asamblea. Y es el caso más llamativo, pero con los demás también me cuesta bastante que me tomen en serio porque para ellos no soy su profe.

Pues bien, hace poco les pregunté que si querían enviarle algo a la anterior profe para despedirse de ella. Me dijeron que sí, casi suplicantes y aliviados, que querían decirle que le echaban de menos y que le querían. Me llamó la atención que en el momento en que dije “despedirse”, ya no me contestaron que querían decirle que volviera. A lo mejor es una coincidencia, pero me parece curioso.

Así que la siguiente sesión llevé una cartulina grande, y, organizados en dos turnos, le hicieron un dibujo entre todos. Un dibujo que a mí me parece muy bonito y emotivo:

dibujo para isa

Vale, puede que porque es de mis alumnos…

Además, para que quedara clara la intención de la actividad y realmente se despidieran de ella, les grabé en vídeo diciéndole “(Nombre de la profe), we love you!“, y les dije que se lo enviaría por WhatsApp. La verdad es que quedaron muy contentos, y participaron todos, el niño que me mira con cada de enfadado incluido, y además con muchas ganas.

Por último, al empezar la sesión del siguiente día, se encontraron un mensaje en la pizarra de su querida profe, para tratar de cerrar el capítulo lo más contundentemente posible:

CAM02998

Eso es todo lo que he podido hacer al respecto, al menos parece que les ha hecho ilusión y, como mínimo, verán que a mí también me apena que se hayan quedado sin su profe favorita. ¡A ver si funciona tan bien como me gustaría!

Y todo esto lo vengo a decir porque sería muy positivo que reflexionáramos más a menudo sobre cómo afectan a los niños nuestras decisiones como adultos. Para nosotros, cerrar etapas es relativamente sencillo, pero para ellos no lo es. Necesitan hacerlo formalmente, tiene que haber una última vez, pero una última vez siendo conscientes de que efectivamente lo es. Las transiciones ya son lo suficientemente difíciles como para que encima se las encuentren un buen día sin habérselo llegado siquiera a imaginar nunca.

Si eres su maestro, eres una de las personas más importantes en sus vidas. Hazles el favor de no dejarles sin avisar. No va a ser tan difícil, sólo quieren que les avises, y tienen derecho a saberlo.

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2 pensamientos en “La importancia de cerrar etapas

  1. Venga, va… a esta tampoco me he podido resistir! Eres simplemente genial. Tan sentida como lógica, tan tajante como paciente… ¡tan genial! No se me habría ocurrido… probablemente me hubiera quedado en seguir explicando y explicando, aunque seguro que apurada y viviéndolo como lo has contado habría tardado en darme cuenta pero acabaría improvisando una cuasigenialidad como la tuya. Tanto que aprender de otros… que me alegra tener una segunda oportunidad para descubrirte. Besetes!!!

  2. Jolines, me vas a sacar los colores!!! Cuantas cosas bonitas juntas! A veces en el aula, y sobre todo en infantil, hay que “perder” (que es más bien invertir) un poco de tiempo en que los niños estén emocionalmente preparados para afrontar los retos que les proponemos. Es una auténtica pena que no se le de la importancia debida a estas cosas que no están en el currículum. Aunque yo tampoco hice nada del otro mundo, pero si sirve para alegrarte a ti misma de tu propia vuelta, ¡valió la pena! ;)

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