Hijo, eres adoptado

Hoy tratamos un tema delicado. Puede parecer que no tiene nada que ver con el tema general del blog, pero la adopción requiere, entre otras muchísimas cosas, una reflexión a nivel educativo, ¿no crees?

Tanto en España como en otros muchos países, hay niños que desearían tener una familia porque fueron abandonados, porque sus padres no los pueden cuidar (ya sea porque no pueden cuidar correctamente ni de sí mismos, o por motivos económicos), porque ya no tienen familia… miles de niños que merecen algo mejor que lo que tienen. Hay casos muy tristes, desde niños con síndrome alcohólico fetal, hasta los famosos casos en China en los que dejaban morir a las niñas en los orfanatos por el único pecado de haber nacido mujeres (podéis ver aquí el reportaje de Documentos TV titulado “Las habitaciones de la muerte“). Recuerdo haber visto ese documental en televisión cuando era pequeña, y fue realmente impactante. Así que, desde aquí, me gustaría que todas aquellas parejas que están considerando algún tipo de tratamiento de fertilidad, piensen por un momento que podrían ser la mejor familia que pueda existir para estos niños. Tiene que ser taaaaan bonito formar parte de la solución a un problema tan vital para otra persona… Como leí en alguna parte, la paternidad requiere amor, no genes.

Eso sí, no es oro todo lo que reluce y el proceso de adopción no es fácil.

En primer lugar porque los trámites administrativos pueden ser tediosos y muy largos. Demasiado, diría yo. Con la de niños que hay que necesitan y merecen un hogar en el que crecer siendo felices, resulta que entre unas cosas y otras esos trámites pueden durar varios años. Puede pasar incluso que ya no se tenga la misma situación que al principio y no sea tan buena la idea de la adopción… Puedo entender que la administración se tenga que cerciorar de que se dan los mejores padres a cada niño que se da en adopción, pero ¿es necesario tanto tiempo para averiguar la idoneidad? Ojalá todo esto se agilizara en el futuro próximo, sobre todo porque probablemente habría más papás y mamás que se animarían a adoptar.

Pero cuando los papás tienen en sus brazos por fin a sus hijos, no se han acabado las dificultades, sobre todo para aquellos niños que son conscientes desde el principio de que son adoptados. La adopción significa para el niño una serie de cambios importantes, hacer grandes esfuerzos emocionales para adaptarse al nuevo entorno, para sentirse hijo de sus nuevos padres, para incorporar normas, límites y nuevos hábitos. Por tanto, se necesita un entorno tranquilo, empático y reparador de su angustia y temores. Se dice que los niños adoptados vienen con una mochila emocional con la que tendrán que cargar y que tendrán que aprender a gestionar. Son niños como cualquier otro, pero no podemos obviar que muchos de ellos sufren una historia previa a la adopción llena de carencias, pérdidas y experiencias traumáticas que se han de tener muy presentes, y que, de alguna manera, pueden condicionar su desarrollo emocional e incluso cognitivo. Los padres tienen la difícil misión de reconocer a su hijo como un individuo con un pasado y unas vivencias anteriores, de tolerar el dolor de sus hijos, reconocerlo y así poder ayudarles a superarlo.

Estamos hablando de unas Necesidades Educativas Especiales en toda regla, aunque un pelín diferentes, centradas en aspectos comportamentales y emocionales: inseguridad en las relaciones, dificultades de vinculación, desconfianza, baja autoestima… son algunas de las manifestaciones más frecuentes. Así que desde la escuela también debemos, en primer lugar, ser conocedores de la condición de adoptado del niño en cuestión, y en segundo lugar, saber reconocer los problemas emocionales y ayudarles en este sentido sin estigmatizar su comportamiento. Además, probablemente una de las mejores aportaciones a la causa que podemos realizar desde el aula sea el tratamiento de la diversidad, tanto étnica, cultural como familiar, como elementos enriquecedores.

¿Cómo ayudar a vencer este sufrimiento?

El primer paso, en mi opinión, es compartirlo. Todo aquello que se nos queda dentro, duele más. Probablemente sea un tema doloroso para los padres también, pero estoy segura de que hablar de cómo nos sentimos, de por qué, y de cómo podríamos solucionarlo, es la mejor estrategia para ayudar a que duela menos. ¡Para ambas partes!

Por otra parte, también se dice que puede que otra manera para procurar que el niño se sienta mejor sea ayudarle a conocer su cultura de origen (si es que tiene una diferente), puesto que todas las personas a su alrededor tienen una, y no saber prácticamente nada de la suya puede que le haga sentirse diferente, raro, extraño… Aprender la lengua de su país, celebrar sus fiestas típicas, o incluso hacer un viaje en busca de raíces culturales pueden ser grandes ideas, sobre todo si se hace en familia. Aquí podéis ver un interesante vídeo (en catalán, eso sí) al respecto.

Otra de las cosas que a veces aterra a los padres adoptivos, o a los propios adoptados al tener descendencia, es el desconocimiento de sus antecedentes familiares, puesto que no tienen ni idea de si sus familias biológicas padecían alguna enfermedad hereditaria. Es algo muy comprensible, ¿verdad?

¿Decir a un hijo que es adoptado?

A veces, los padres tratan de mantener el secreto para no provocar ningún trauma a sus hijos al enterarse de que son adoptados. No es como otros tipos de familias en las que la diferencia con el resto de amiguitos salta a la vista, puesto que no se tienen dos mamás o dos papás, y muchas veces no se encuentran grandes diferencias entre hijos y padres como para deducirlo, así que, como digo, muchos optan por no contarlo nunca.

Entiendo las razones, puesto que puede parecer doloroso para padres y para niños, aunque yo me inclinaría siempre por decir la verdad. ¿Por qué? Porque una mentira (y además bastante gorda) no me parece una buena base para construir una familia, y porque creo que si queremos que los niños sean sinceros nosotros, nosotros somos los primeros que debemos dar ejemplo. Además, en mi humilde opinión, es su vida y tienen derecho a saberlo.

¿Y cómo hacerlo? Pues lo ideal es no esperar a cierta edad para “confesarlo”, puesto que de esta manera es bastante probable que el niño no se tome nada bien la noticia; y pensando también egoístamente (que está mal visto pero es importante), para los padres será un mal trago. Lo mejor es decirlo poco a poco, desde muy pequeño, desde el principio, como algo natural. “Una mamá que te quiso mucho te tuvo en su barriguita durante 9 meses, y le estamos eternamente agradecidos por ello, porque así pudimos conocerte y ser tus papás” o “Eres nuestro hijo y de nadie más, pero no pudimos tenerte en la barriguita, así que otra mamá te cuidó mucho hasta que naciste“. ¿No es incluso bonito? Porque otro factor clave, para mí, es no estigmatizar a las madres que dieron a sus hijos en adopción. En muchos casos no será justo para ellas, y en ningún caso lo será para los niños.

Algo que me llama mucho la atención es el hecho de que hay papás que, incluso aunque sus hijos se acuerden de sus padres biológicos o de familias de acogida previas (esto es más fácil), quieren hacer como si eso nunca hubiera ocurrido, cuando son cosas importantes para el niño, son personas que le han cuidado y que le han querido y a los que probablemente considere también parte de su familia. Querer hacer desaparecer la vida de un niño antes de llegar a su familia definitiva no es lo más justo para ellos. Las familias adoptivas deberían estar agradecidas a las familias de acogida, puesto que cuidaron de sus hijos hasta su llegada, les dieron todo el amor que pudieron darles, y es precioso que los niños creen vínculos especiales con ellos, que los padres deberían reforzar en lugar de tratar de eliminar. ¿No es una buena manera también de gestionar esa mochila emocional de la que hablábamos? No tratarán de competir contigo en tu tarea como padre, ni en amor hacia tu hijo, las familias de acogida saben que eso no es nada justo para el peque que os une.

Y poco más puedo aportar. Las adopciones no son fáciles, pero también es verdad que se trata de un acto precioso y hay muchos niños que las necesitan. Aunque bien es cierto que cada adopción es un mundo. Por último, es importante para mí decir que soy consciente de que hablo desde la distancia, y seguro que hay mil matices que me pierdo, pero quería poner mi granito de arena en la causa y éste es el modesto resultado :)

Anuncios

¡Opina, que es gratis!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s